domingo, 1 de mayo de 2016


Prácticamente sobre la bocina, pero aquí estamos. A iniciativa de @PapásBlogueros, cada semana habrá un tema del que hablar brevemente.

Esta semana es el turno de: El momento favorito del día.

Lo cual, la verdad sea dicha, es una puñeta tremenda. Porque... ¿cómo escoger mi momento favorito, cuando hay tantos en las escasas 24 horas que tiene un día? ¿Con qué quedarte cuando disfrutas de tantas pequeñas cosas a diario? ¿Me quedo con el momento en el que llego del trabajo y a mi hija se le ilumina la cara con una sonrisa al verme? ¿O cuando la veo chapotear feliz en la bañera? ¿Acaso no es fabuloso cuando le pongo algo de música y se pone a bailotear totalmente descoordinada pero adorable? O, por un poco feo que pueda quedar... ¿No es también una delicia cuando la peque se queda dormida y mi mujer y yo podemos achucharnos un rato?

Pero después de mucho meditarlo, y con tal de dar una respuesta al tema propuesto...

Mi momento favorito del día es cuando mi hija, con poco más de 14 meses, viene decidida hacia mí con un cuento en la mano. Y me lo da. E insiste en que se lo lea. No habla todavía, ni una sola palabra. Ni mamá, ni papá. Pero se hace entender. Y cuando quiere que le lea un cuento no hay quien la disuada. Me tumbo en el suelo de su habitación (o en la alfombra del salón, donde sea que quiera que le lea el cuento), viene hacia mí, se sienta bien incrustada contra mi pecho, y escucha feliz y relajada mientras leo. A veces me interrumpe a la mitad. Otras veces decide que quiere que le cuente el cuento leyendo páginas en orden totalmente aleatorio (ya se encarga ella de pasarlas y decidir qué página le leo) y otras, en vez de con uno, viene con tres cuentos para que le lea uno detrás de otro. Pero veo el cariño que le está cogiendo a los libros y la lectura ya desde muy pequeña, y no puedo sino derretirme de ternura. Y de ahí que ese sea mi momento favorito.

2 comentarios:

  1. Como mola, el mío también me trae cuentos y a veces me hace leerlos a su antojo también, página por aquí y página por allá.
    Saludos!

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    1. La verdad es que son súper adorables cuando hacen eso... Además, como tanto su madre como yo somos unos apasionados de los libros, no podríamos estar más contentos :)

      Todo sea que cuando crezca repudie la literatura, pero de momento... :P

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