martes, 10 de mayo de 2016


Tercera semana de #ElTemaDeLaSemana de los @PapásBlogueros. Esta semana, uno de esos temas que te tocan la patata de cerca. Y esta vez, como no podría ser de otra forma, va a ser algo más largo que un micropost.

El tema de la semana es: Figuras inspiradoras en tu vida.

E inmediatamente y sin dudarlo ni un segundo, respondo con facilidad: Mis padres. Tanto mi madre como mi padre han sido y son las dos figuras que más me han inspirado. Son buenos, amables, cariñosos y comprometidos. Son dos de las personas a las que más quiero en el mundo, y estaba claro que un post como este iba a ser dedicado a ellos sí o sí.

De mi padre hay una anécdota que siempre me gusta recordar, creo que resume a la perfección su forma de ser y el cariño con el que me crió. Retrospectiva, imagen en sepia. Entro por la puerta llorando, un pequeño yo de nueve o diez años llegando a casa con un par de lagrimones rodándole por las mejillas.

Mi padre, preocupado, me pregunta qué me sucede, y yo se lo cuento. Durante los últimos días en el patio del colegio un grupo de chicos habíamos formado un club en el que corríamos nuestras aventuras imaginarias jugando y brincando de un lado para otro. Éramos los Halcones Negros. Yo estaba especialmente orgulloso porque la idea y el nombre habían sido míos. No siendo el tipo de chico que solía ser el líder de la clase, que media docena de compañeros se hubiesen subido al carro me parecía un logro sin precedentes. Todo iba sobre ruedas hasta que un día, vaya usted a saber cómo o por qué, los otros chicos decidieron echarme. ¡De mi propio club! Y yo, bobo de mí, lloré desconsoladamente.

 Al momento mi padre me dio la solución: Si me habían expulsado de los Halcones Negros, lo que tenía que hacer era formar un nuevo club. Uno más grande, más imponente. Las Águilas de Acero. Los halcones son unas aves de presa imponentes, pero las águilas son más grandes, más fuertes, vuelan más alto y en una pelea un halcón, por muy negro que fuese, nunca podría ganar a un águila con garras de acero. Esos fueron los argumentos que me dio. Y me parecieron tan convincentes que la tristeza se me pasó del todo. Incluso cogimos papel y pinturas y me ayudó a dibujar un logo para mi nuevo club.

Al día siguiente aparecí en el patio con mi emblema de las Águilas de Acero. Los chicos de los Halcones Negros se rieron de mí y me dijeron una y otra vez que era una mala copia de los Halcones Negros, algo que había hecho solo porque ya no me dejaban ser de su club. Pero me dio completamente igual. Era mi club. Y mi padre me había ayudado a fundarlo con todo su cariño y buena intención.

A mi madre tengo que agradecerle también no solo su cariño y cuidado, sino la fuerza y tenacidad con la que cuidó de mí y de mi hermano, como siempre estuvo ahí para lo que hiciese falta. Lo fácil que es tratar con ella, y la ilusión con la que se vuelca siempre en aquello que tiene que hacer.

Ella nació en Bilbao y pasó allí toda su infancia y juventud. Dos años después de que yo naciese, mis padres se mudaron a Madrid. Cinco años después de eso nació mi hermano. Y más o menos sobre aquellas fechas mi padre tuvo que irse a trabajar a Santander. Se plantearon mudarse para allá, pero mis alergias lo hicieron inviable, así que durante unos cuantos años (hasta que mi padre consiguió un traslado de vuelta a Madrid), mi padre pasaba los días de diario allí y venía a casa los fines de semana. Durante varios años, fue mi madre la que durante cinco días a la semana se hizo cargo en solitario de mí y de mi hermano recién nacido. Ahora que somos mi mujer y yo los que vivimos lejos de los abuelos (y de cualquier otro miembro de la familia, en realidad), no puedo sino maravillarme de la fuerza de voluntad de mi madre, y de su capacidad para organizar y salir adelante en el día a día con dos niños pequeños ella sola. Nosotros aquí somos dos adultos, un solo bebé, y a veces nos vemos desbordados por los acontecimientos.

Y así, por cosas como estas que menciono aquí, es por lo que definitivamente mis padres son las figuras influyentes a las que va dedicado este post. Papá, mamá, os quiero.


3 comentarios:

  1. Buena elección!! les debemos mucho.

    ResponderEliminar
  2. Que grandes lecciones nos dan nuestros padres! Me ha encantado la historia del Club, genial como tu padre te ayudo a reponerte de una caída! Feliz semana!

    ResponderEliminar
  3. Qué gran historia y qué grande tu padre, sin duda. besitos!

    ResponderEliminar